Recientemente se ha publicado el “IV Barómetro de Previsión Social Empresarial y Jubilación en España”, de Nationale-Nederlanden, el cual analiza el nivel de preparación financiera de los empleados españoles de cara a la jubilación y el papel que desempeñan las empresas en este ámbito.
El estudio se fundamenta en el análisis de 1.000 encuestas a empleados con contrato indefinido de empresas radicadas en España y de 400 encuestas a empresas. La recogida de información se realiza mediante entrevistas en línea a trabajadores seleccionados a partir de un panel, aplicando cuotas por edad, sexo y comunidad autónoma, así como mediante encuestas telefónicas dirigidas a responsables de Recursos Humanos de medianas empresas, grandes empresas y corporaciones de gran tamaño.
Según este informe, solo uno de cada diez empleados (9,2 %) cuenta con algún producto de ahorro para la jubilación contratado a través de su empresa. Además, existen diferencias importantes entre comunidades autónomas. La Comunidad de Madrid (15,3 %) y Cataluña (10,8 %) son las regiones donde más trabajadores disponen de este tipo de productos. Les sigue Andalucía (9,8 %), ligeramente por encima de la media nacional (9,2 %), mientras que la Comunidad Valenciana se sitúa muy por debajo, con tan solo un 4,3 %.
En cuanto al tipo de producto, los planes de pensiones de empleo tienen una mayor presencia en Cataluña (81 %) y en la Comunidad de Madrid (79,2 %), seguidas por la Comunidad Valenciana (60 %) y Andalucía (52,9 %). Por su parte, los seguros de ahorro para la jubilación son más habituales en la Comunidad Valenciana (80 %) y en Andalucía (70,6 %), por delante de la Comunidad de Madrid (66,7 %) y Cataluña (42,9 %).
Si se analizan los datos por edad, los planes de pensiones de empleo están especialmente extendidos entre los trabajadores de 55 años o más, ya que el 90 % de quienes cuentan con un producto de ahorro para la jubilación disponen de uno de estos planes. Entre los empleados de entre 45 y 55 años y los menores de 45 años, los porcentajes son similares, situándose en el 73,1 % y el 73,2 %, respectivamente. En cambio, los seguros de ahorro para la jubilación son más frecuentes entre los trabajadores más jóvenes, con una presencia del 66,1 %, seguidos por los mayores de 55 años (50 %). Entre los empleados de entre 45 y 55 años, esta proporción se reduce al 30,7 %.
Otro de los aspectos que analiza el informe es el grado de concienciación de los empleados sobre la necesidad de contar con productos de ahorro que complementen la pensión pública durante la jubilación. En este sentido, Madrid y Cataluña son las comunidades donde existe una mayor preocupación por el futuro de las pensiones públicas. De hecho, el 80,9 % de los madrileños y el 79 % de los catalanes consideran que la pensión pública no será suficiente para mantener su nivel de vida una vez se jubilen. En Andalucía y la Comunidad Valenciana, este porcentaje se sitúa en el 73,4 % y el 71,5 %, respectivamente.
Una tendencia similar se observa al preguntar por el impacto que tendría depender exclusivamente de la pensión pública durante la jubilación. El 79 % de los trabajadores de la Comunidad de Madrid y el 75,4 % de los de Cataluña creen que sus ingresos se verían afectados si no contaran con fuentes adicionales de ahorro. Por debajo de la media nacional (73,8 %) se encuentran los empleados de la Comunidad Valenciana (72,4 %) y de Andalucía (70,5 %).
El informe también refleja una mayor sensibilidad hacia este tema entre los trabajadores más jóvenes. Los datos muestran que son ellos quienes tienen una mayor conciencia de la necesidad de complementar la pensión pública con ahorro privado. Así lo considera el 78,6 % de los menores de 45 años, frente al 74,8 % de quienes tienen entre 45 y 55 años y al 66,7 % de los mayores de 55 años.
Finalmente, el informe deja dos aspectos especialmente relevantes. El primero es que cerca de la mitad de los empleados considera que su empresa no muestra un compromiso claro con la planificación de su jubilación, y ocho de cada diez creen que esta situación no mejorará en el corto plazo. A pesar de ello, existe un amplio consenso sobre el papel que deberían desempeñar las empresas en este ámbito: tres de cada cuatro trabajadores opinan que las compañías deberían ofrecer productos de ahorro complementario para la jubilación de forma obligatoria.
El segundo aspecto tiene que ver con el impacto que estos productos tienen en la percepción que los empleados tienen de su empresa. Los datos sugieren que ofrecer soluciones de ahorro para la jubilación puede convertirse en un elemento diferenciador para fortalecer la imagen de la empresa como empleador y mejorar la experiencia de los trabajadores. De hecho, ocho de cada diez empleados que cuentan con este tipo de beneficios se muestran satisfechos con su situación laboral y afirman que recomendarían su empresa como un buen lugar para trabajar. Además, cerca de la mitad de los trabajadores considera este aspecto un factor importante a la hora de valorar una nueva oportunidad profesional.
El estudio concluye que las empresas tienen una oportunidad cada vez mayor para contribuir al bienestar financiero de sus empleados y reforzar su atractivo como lugar para trabajar. En este sentido, los sistemas de previsión social no solo ayudan a los trabajadores a prepararse económicamente para la jubilación, sino que también fortalecen la confianza, el compromiso y el vínculo con la empresa. De este modo, se convierten en una herramienta cada vez más valiosa para atraer y retener talento.
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